Cómo lograr el MVP ideal

Por Sergio Satulovsky

El MVP es la versión mínima de un nuevo producto, e incluye las características básicas para satisfacer las necesidades de los clientes.

Permite a una empresa o equipo recolectar la mayor cantidad de información validada gracias a su rápida adaptación, para así mejorar el producto lo antes posible, con el fin de lanzarlo a un público más amplio, con mayor funcionalidad y diseño óptimo.

Y me gustaría aquí remarcar la palabra básicas. Es muy común que se quiera iniciar con el MVP de un producto, cuando en realidad no se tiene idea de cuál es el producto imaginado, o se tiene una idea muy vaga y hasta a veces errada, por no incluir a todos los stakeholders involucrados.

Por eso, siempre es recomendable validar esa idea de producto con un mapeo de stakeholders y un proceso de Product Discovery que ayudará a tener una idea más acabada de cuál es el producto, definir el MVP con certeza, evitar fracasos futuros y a la larga, mejorar el proyecto con un alto nivel de innovación.

Un error muy común a la hora de construir un MVP es centrarse sólo en “que funcionalidades quiero que posea” olvidándose de los demás elementos que se deben tener en cuenta como la fiabilidad, la usabilidad y el diseño que deleite a los futuros clientes.

Cuanto más pronto sepas si tu producto es interesante para tu público objetivo, menor esfuerzo y dinero invertirás. El MVP sirve de parámetro para realizar ajustes, posponer la fecha de lanzamiento de tu producto o incluso suspenderlo hasta que este se alinee mejor con las necesidades de tu mercado.

El MVP sirve para impulsar a un equipo de trabajo a realizar el menor esfuerzo posible, a cambio de una retroalimentación productiva. Steve Jobs decía: «Decidir qué no hacer es igual de importante que decidir qué hacer». Esto aplica para los clientes y la segmentación del mercado. Por ello es importante construir un Producto mínimo viable, para satisfacer una necesidad específica y resolver sus puntos de dolor.

Todo se resume en cuatro palabras: ConstruirMedirAprender Acelerar. ¿Cómo aplicarlas?

1. Construye tus ideas

Primero crea las hipótesis que deseas comprobar y define tus métricas para obtener la información que te ayude a lograrlo. Con esto obtendrás el Producto mínimo viable que necesitas para medir, aprender sobre tu hipótesis y repetir el proceso.

Determina si el producto que vas a lanzar es mínimo y viable a la vez. Asegúrate de que la versión de tu producto cuenta con las características necesarias para solucionar el problema que afecta tu mercado.

Para que tu producto o servicio sea viable debe tener una interacción real con el mercado. Por ejemplo, si vendes autos, lanzar un simple neumático no resuelve ninguna necesidad, ni mucho menos reúne las características mínimas para validarlo.

En esta etapa genera lotes pequeños y produce continuamente. Tus hipótesis deben ser variadas, empieza por responder si existe un grupo de usuarios con el problema que tu producto soluciona.

Si la respuesta es negativa, tu startup tiene un problema. Por lo tanto, debes replantear todo. Si la respuesta es positiva, has subido el primer escalón para alcanzar el éxito.

2. Mide el rendimiento

En esta etapa realiza pequeñas pruebas del producto para verificar tus hipótesis. Establece métricas de valor que te permitan evaluar los resultados de tus pruebas. Medir y analizar estos indicadores clave es uno de los factores principales de los que dependerá el éxito del MVP y, por supuesto, de tu negocio.

Obtener métricas de valor te permite aprender de tus acciones. Elige métricas accionables, es decir, que muestren claramente la relación directa entre causa y efecto, y que sean adecuadas para tu tipo de proyecto.

3. Aprende de los datos obtenidos y acelera

Los resultados arrojados en la medición te permiten construir integralmente tu Producto mínimo viable. Al apoyarte en el análisis de la nueva información, creas una nueva iteración.

En esta etapa de análisis es cuando se hacen los ajustes necesarios para alinearse a las necesidades del mercado. De acuerdo con los resultados que obtuviste, si tus hipótesis se cumplieron, acelera. Es decir, si hiciste lo correcto continúa haciéndolo, pero con mayor impulso y escala. Si no es así, modifica lo que no está funcionando, plantea nuevas hipótesis y sal a comprobarlas con un nuevo MVP.

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